Deportivo de La Coruña

El regreso del Deportivo a Primera — todo lo que cambió desde 2018

August 19, 2026 · Mark

Ocho años dan para que un club se convierta en otra institución. El Deportivo que arranca la Liga 2026–27 comparte estadio, escudo y afición con el que descendió en mayo de 2018, y poco más.

Basta repasar lo que hubo entre esos dos puntos. No un descenso, sino dos: tras caer de Primera en 2018, el Dépor volvió a caer en 2020, fuera de la segunda categoría del fútbol profesional por primera vez en cuatro décadas. Siguieron tres temporadas en la tercera categoría (primero Segunda B, luego la renombrada Primera RFEF) contra rivales como Unionistas o Rayo Majadahonda, ante entradas de Riazor que seguían entre las veinte mayores de España. Ese desajuste entre escenario y público definió la época.

Los golpes por el camino

El camino de vuelta no fue una línea recta, y fingir lo contrario no favorece a nadie. El play-off de ascenso de 2019 acabó en un derrumbe contra el Mallorca que los aficionados veteranos siguen situando entre las noches más dolorosas del club. Los años de Segunda B trajeron sus propios play-offs fallidos antes de que la curva girara.

Giró de forma definitiva en 2023–24: campeón de Primera Federación, de vuelta a Segunda. Siguió un año de consolidación en 2024–25. Y en junio de 2025 llegó Antonio Hidalgo, que entregó la segunda plaza y 77 puntos al primer intento — la temporada del ascenso, repasada aquí.

Qué cambió de verdad

Tres cosas separan al club de 2026 del de 2018.

La lógica de plantilla. El equipo de 2018 era un grupo envejecido y caro en plena decadencia. El de 2026 se construyó al revés: un núcleo joven, con Yeremay Hernández a la cabeza, complementado, no sustituido, en el mercado.

El banquillo. Entre 2018 y 2025 el club quemó entrenadores a un ritmo que hacía imposible cualquier proyecto. El contrato 1+1 de Hidalgo, prorrogado por objetivos, es la primera vez en años que la identidad del equipo sobrevive a las turbulencias de una temporada.

La institución. La propiedad se estabilizó con Abanca durante los años flacos, el respaldo del grupo bancario mantuvo a un club de tercera categoría operando con infraestructura de élite. Si esa paciencia se ve recompensada en Primera es, precisamente, la pregunta que responderá la 2026–27.

Hay además una constante poco glamurosa que conviene nombrar: la afición nunca encogió para ajustarse a la categoría. Riazor promedió en los años de Primera RFEF entradas que hoy firmarían la mayoría de clubes de Segunda. La memoria institucional hizo el resto, un club que ganó la Liga de 2000 no recalibra internamente sus expectativas a la tercera categoría, para bien y a veces para mal.

La ausencia de ocho años terminó en Valladolid en mayo. Lo que deja atrás es un club más austero, más joven y más coherente que el que bajó. Primera dirá cuánto de eso se sostiene.